¿Por qué nos mareamos?
El cuerpo necesita guardar el equilibrio para mantenerse de pie, y para ello en el oído interno tenemos un sistema que detecta nuestros movimientos y referencias espaciales. Funciona como un nivel de burbuja, mediante el cual sabemos cual es la referencia horizontal y si estamos sometidos a alguna aceleración. Estos datos llegan al cerebro que calcula los movimientos que tenemos que hacer para mantenernos en la posición que queramos tener.
El cerebro también utiliza los datos que provienen de nuestros músculos, nuestras posiciones espaciales de las extremidades, y sobre todo de nuestros ojos.
Cuando subimos una escalera o montamos en bicicleta todo funciona a la perfección pues los datos de movimientos que provienen del oído interno coinciden con los datos de la información visual que procesa el celebro. Pero en el mar o haciendo deportes aéreos, las cosas se complican ya que los movimientos del barco no concuerdan con la información que visual de nuestros ojos o la que experimentan nuestros músculos.
El ceRebro se de cuenta de esta incongruencia y detecta que se está produciendo un problema. Si conseguimos ser conscientes de esta contradicción podemos conseguir descartar los datos que suponemos inválidos y todo va bien. Si no conseguimos aislar esta información, nuestro ceRebro siente y cree que nuestro oído interno no funciona bien (cuando realmente si que lo está haciendo bien). Esa sensación de mal funcionamiento de nuestros sensores de posicionamiento espacial es justamente lo que llamamos el mareo. Por esta misma razón una infección en el oído interno o problemas de salud con este órgano nos producirán vértigos y mareo aunque estemos quitecitos y relajados en nuestro sofá.
La falta de adaptación acaba conduciendo al cabo de varias horas a los vómitos que relajan un poco el estrés acumulado por esta sobrecarga de información inconexa, mejorando momentáneamente en alguna medida la situación.
Si aunque el barco se mueva, hacemos un esfuerzo para seguir mentalmente los movimientos del barco mientras miramos el horizonte, conseguiremos hacer coincidir los movimientos del barco con lo que nuestro cerebro deba sentir, consiguiendo vencer tan molesta situación. Ocurre lo mismo cuando nos hacemos ‘uno’ con los movimientos de un caballo al cabalgar.
Si por el contrario estando bien bajamos al interior del barco cuando este se mueve a todas partes, nos agarraremos un mareo importante, ya que los movimientos que sentimos no concuerdan con la falta de movimiento del escenario que vemos a nuestro alrededor.
sábado, 10 de mayo de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
VI REGATA INTERCLUB, 1ª PRUEBA, SAN CARLOS
Una imagen vale más que mil palabras.
Ahí va un amplio repertorio de fotos de la prueba celebrada en San Carlos.
Fotos de la prueba celebrada el sábado 3 de mayo.
LA SALIDA:
Esta vez, algo insólito, no hubo fueras de línea, ni abordajes, ni nevios. Que maravilla.





Lucha con los vientos de popa:









La llegada, en algunos casos muy reñida:
Ahí va un amplio repertorio de fotos de la prueba celebrada en San Carlos.
Fotos de la prueba celebrada el sábado 3 de mayo.
LA SALIDA:
Esta vez, algo insólito, no hubo fueras de línea, ni abordajes, ni nevios. Que maravilla.
En la imagen vemos los primeros barcos atravesando la línea de salida.
Barcos en dirección a la boya de barlovento, empieza la lucha con la primera ceñida.
Paso por la boya de barlovento. Embarcaciones HEPTA, LLANGOSTI Y AMBIGU.
Lucha con los vientos de popa:
La llegada, en algunos casos muy reñida:
Creo que todos lo pasamos muy bien, sirva la imagen de ejemplo:
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sábado, 26 de abril de 2008
El Club de los 99
Érase una vez un rey, que a pesar de su lujoso estilo de vida, no era Feliz. Un día, el Rey observó a un sirviente que cantaba alegremente mientras trabajaba. Esto fascinó al Rey, ¿por qué siendo él, el Supremo Soberano de la tierra, era tan desdichado y sombrío, mientras que en un humilde siervo había tanta alegría? El rey preguntó al sirviente: ¿Por qué estás tan contento?El hombre respondió: Su Majestad, yo soy nada más que un sirviente, pero mi familia y yo no necesitamos demasiado, sólo un techo sobre la cabeza y comida caliente para llenar nuestros estómagos. El rey no quedó satisfecho con esta respuesta. Más tarde en el día, solicitó el asesoramiento de su consejero de más confianza. Después de escuchar al Rey hablar sobre sus quejas, pesares y la historia del siervo, el consejero dijo: Su Majestad, creo que el sirviente nunca ha sido parte de El Club 99. ¿El Club 99, qué es exactamente eso? Preguntó el Rey.El consejero respondió: Su Majestad, para saber realmente lo que es el Club 99, usted debe colocar 99 monedas de oro en una bolsa y dejarla en la puerta de la casa del Sirviente.A la mañana siguiente el sirviente vio la bolsa, la recogió y la llevo adentro de su casa. Cuando abrió la bolsa, dio un gran grito de alegría, cuantas monedas de oro. Comenzó a contarlas todas. Después de varios intentos, quedó convencido de que había 99 monedas. Se preguntaba, ¿Qué podría haber ocurrido con la última moneda de oro? Seguramente, nadie dejaría 99 monedas. Buscó por todas partes, quizá se había extraviado, pero no la encontró. Finalmente, agotado, decidió que iba a tener que trabajar más que nunca para ganar la moneda de oro que le faltaba y completar las 100. A partir de ese día, la vida de aquel el siervo cambió. Trabajaba en exceso, se tornó en un hombre gruñón, castigaba a su familia por no ayudarlo a ganarse la moneda de oro y dejó de cantar mientras trabajaba. Testigo de esta transformación drástica, el Rey se mostró perplejo. Cuando él buscó de nuevo a su asesor, el asesor dijo: Su Majestad, el siervo ahora oficialmente se ha sumado a El Club 99; el continuó, se le llama El Club 99 a las personas que tienen lo suficiente para ser felices, pero nunca lo son, porque siempre están anhelando y luchando por esa extra y última "moneda", repitiéndose a sí mismos: sólo tengo que obtener esa última cosa y entonces voy a ser feliz para toda la vida, o si yo tuviera o fuera entonces sería feliz para el resto de mi vida.Podemos ser felices, incluso con muy poco en nuestras vidas, pero en el momento en que se nos da algo más grande y mejor, queremos más. Perdemos nuestro sueño, nuestra felicidad, herimos a la gente que nos rodea, y todo esto a un precio aun mayor. De eso es lo se trata unirse a El Club 99, ¿ya esta en el o quieres unirte?
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